Archivo de la categoría: Tech+Internet

¡Adiós WordPress.org, Hola WordPress.com!

Mi sitio personal lo he tenido bastante botado en un servidor al cual ni le hacía mantención. Más de alguna vez mi sitio ha sido “hackeado” (más bien crackeado o defaced), un sitio viejo y desactualizado que es bastante más fácil de hackear que la NASA. El problema es que no soy un SysAdmin y ya no tengo la capacidad o el tiempo de estar manteniendo un servidor personal que usaba principalmente para experimentos y cosas familiares. Por eso finalmente tomé la decisión de dejar de usar WordPress.org (una instalación de esa plataforma en mi propio servidor) y de mudarme a WordPress.com (esa plataforma alojada en los propios servidores de Automattic).

Las limitaciones son muchas (incluyendo que sólo se puede modificar superficialmente el diseño de la página), pero los beneficios también (principalmente que no tendré que preocuparme de estar actualizando WordPress o parches de seguridad a mi servidor).

Ya hice los cambios en los servidores DNS por lo que tomará un tiempo que la dirección leo.prie.to apunte a esta página, pero por el momento habrá una redirección simple.

Quiero un televisor touchscreen

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Después de casi 10 años de espera, Chile finalmente decidió la norma de televisión digital que cubrirá los aires de nuestra loca geografía. Si todo sale bien, antes del puntapié inicial de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, cualquier persona con un televisor capaz de sintonizar la norma japonesa ISDB, podrá ver la transmisión televisiva más nítida y colorida de toda nuestra historia.

Todavía quedan al menos 8 años para que las transmisiones análogas sean cortadas por completo y los viejos televisores queden obsoletos. Pero después de 10 años de espera, la sola idea de una norma de televisión digital terrestre ya está empezando a sonar igual de añeja. Viendo cómo nuestros hábitos de consumo han cambiado en la última década y viendo que nos demoramos 10 años en tomar una decisión para el país — y eso es cuando nos apuramos — ya tenemos que empezar otra discusión que es más importante que la norma de televisión digital terrestre.

¡Viva ISDB-Tb!

Es mi creencia que la decisión del gobierno por adoptar la norma japonesa fue la más acertada. Es la más avanzada, eficiente y completa de todas. Tiene todo lo mejor de la europea y norteamericana, y mucho que ninguna de las anteriores tiene, como la capacidad de cubrir mayores áreas geográficas, usando menos energía que las otras. Técnicamente es una muy buena decisión.

Adicionalmente, en Sudamérica prácticamente todos los países han optado por esta misma norma. En el mundo análogo, Chile, Argentina y Brasil tienen tres normas televisivas diferentes. Pero en el mundo digital, todos tenemos la misma, y al parecer pronto seguirá también Ecuador y Venezuela. Gracias a esto, a partir de hoy una fábrica en Chile podría exportar televisores a cualquiera de nuestros países vecinos, así como los brasileños ya han asegurado fábricas de Toshiba y Samsung en su país para proveer al resto del continente. Económicamente es una muy buena decisión.

Tener una norma de televisión digital terrestre, significa que si sigues viendo televisión usando unas antenitas encima de tu televisor, pronto podrás sintonizar más canales y de mejor calidad audiovisual que nunca. Incluso, con el aumento de la cantidad de posibles canales “abiertos” (de menos de 10 análogos a potencialmente más de 40 digitales), podría aumentar la calidad del contenido, o al menos la variedad en la oferta disponible.

Pero hoy la gente que tiene televisores capaces de reproducir televisión digital, no usan antenas “oreja de conejo” encima de su equipo. Tienen televisión por cable o televisión satelital. De hecho, ellos hoy ya tienen acceso a mucho más contenido e incluso ya reciben programación en alta definición (otro de los beneficios que traerá la televisión digital terrestre).

Aunque la promesa de casi medio centenar de canales digitales gratuitos pareciera ser una amenaza para la televisión pagada, puede que todos esos canales gratuitos nunca lleguen. Armar un canal y transmitir por señal abierta, es un emprendimiento con costos rondando los cientos de millones de dólares. No es por falta de frecuencias disponibles que no tenemos más canales abiertos, es por los altos costos de infraestructura requeridos. Si todo eso lo queremos financiar con publicidad, casi toda la programación tendría que ser publicitaria.

Mucho más que YouTube

En la otra esquina del ring estamos los que ni siquiera tenemos televisión abierta o pagada. Cada día, somos más los que vemos televisión sólo por internet y no sólo en nuestros computadores.

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A competir por el centro de internet

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de sentarme a conversar durante media hora con Vint Cerf. Para los que nunca habían escuchado ese nombre, lo que les diré a continuación quizás haga que nunca lo olviden: Vint Cerf es la persona más comúnmente llamada “padre de Internet”, la persona que co-diseñó de protocolo TCP/IP en 1972, que fue usado para desarrollar la arquitectura subyacente de Internet y que seguimos utilizando hoy.

En la conversación con Vint le pregunté sobre un problema que hemos comentado anteriormente en esta columna: el enlace internacional de los países latinoamericanos. Para recapitular, recordaremos que a diferencia de la creencia popular, la mayoría del tráfico de Internet no pasa por satélites, si no por gigantescos cables submarinos bordeando los continentes. Como Internet nació en Estados Unidos, casi todos estos cables se dirigen hacia el país del norte, convirtiéndolo informalmente en el centro de todo. Debido a nuestra ubicación geográfica, tenemos cables saliendo desde Valparaíso y Arica, hacia el norte. Lo mismo sucede desde Argentina. Ambos países somos el final del camino para los cables submarinos que vienen desde el hemisferio norte.

Los países de América Latina tenemos mejor conexión hacia Estados Unidos, que entre nosotros mismos. Hace años sucedía algo similar en Europa, tanto para el tránsito de datos como de llamadas telefónicas. En ciertas ocasiones, un llamado telefónico cruzaba el Atlántico desde Inglaterra hacia Estados Unidos antes de volver a cruzar el océano de regreso hasta su destinatario en España. Hoy gracias a iniciativas públicas y privadas de interconexión, ese recorrido insólito ya no sucede.

Hacia finales de los 90, en Chile sucedía algo similar con Internet. La demanda de usuarios comenzaba a aumentar junto con la cantidad de proveedores de conectividad. Aunque todos tenían enlaces internacionales, casi ninguno estaba interconectado localmente. Es decir, si te conectabas a un proveedor chileno y querías enviar un correo a un usuario de otro proveedor local, el correo debía ir de Chile a Estados Unidos para luego volver a Chile. Eso significaba usar los costosos y saturados enlaces internacionales, aun cuando el recipiente estuviera a pocos metros de distancia en la misma ciudad. Esto hizo que en 1997 Chile se convirtiera en el primer país de América del Sur en implementar un NAP (Network Access Point), interconectando a los proveedores de Internet nacionales en puntos de acceso urbanos para que el tráfico nacional evitara dar media vuelta al mundo cuando el emisor y receptor fueran locales. En 1998 siguió Argentina con su NAP y así sucesivamente hasta que prácticamente todos los países del continente hoy cuenten con NAP o PIT (Punto de Interconexión de Tráfico Internet) locales.

Pero volvamos a Vint. Al comentarle sobre el dilema de nuestros datos recorriendo los océanos, muchas veces tomando el camino largo para llegar a un país vecino, le pregunté cómo podíamos fomentar la interconexión entre países en uno o múltiples NAP regionales. Su respuesta fue directa: “Tiene que ser una iniciativa de los gobiernos”. Fácil para él decirlo, pero ojalá fuera tan fácil hacerlo.

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Tan lejos, tan cerca

Hace un par de semanas, Telefónica Chile fue fuertemente criticado al lanzar un servicio residencial de banda ancha gratuito llamado “Banda Ancha Libre”. Las críticas se resumían, en pocas palabras, en que el servicio no era ni banda ancha, ni libre.

La idea detrás de Banda Ancha Libre es que tu compras el módem y lo conectas a una línea de telefonía fija de Telefónica Chile, e inmediatamente estás navegando gratuitamente a una velocidad de 300 Kbps, pero sólo por la reducida oferta de sitios web nacionales. Si quieres navegar a una verdadera banda ancha de 1 Mbps y a todo lo que Internet tiene para ofrecer, tienes que pagar CLP$ 1.500 (US$3) por día.

Las críticas se han centrado en el filtrado que la conexión gratuita hace con la navegación nacional e internacional, ya que sólo un puñado de los sitios más visitados por chilenos están en Chile. Decir que tienes conexión a Internet cuando no puedes acceder ni a un 1% de la información disponible, es como tener un teléfono con el que no puedes hacer llamadas.

El problema sacó a la luz un tema en lo que no pensamos mucho: Internet nacional e internacional. Porque sí, efectivamente existen dos. Internet nació en Estados Unidos y a medida que se fue internacionalizando, la mayoría de las conexiones apuntaban hacia ese país. Pero aunque mucha gente piensa que Internet llega por satélites, en realidad ese sistema es muy lento y caro.

La forma en que la mayoría de nuestros datos prefieren viajar, aunque usted no lo crea, es por gigantescos y extensos cables submarinos. Chile tiene dos puntos de enlaces principales hacia el resto del mundo. Un cable sale desde Santiago y otro desde Arica, y ambos paran en Lima y Panamá antes de continuar hasta Estados Unidos. Prácticamente todo lo que los chilenos vemos en Internet llegó por esa vía. Dentro del territorio chileno casi todos los proveedores de Internet están conectados entre sí y luego comparten las caras conexiones submarinas para salir al resto del mundo.

La razón por la cual no se ofrecen conexiones de banda ancha más rápidas en Chile es porque los proveedores tienen limitadas conexiones internacionales y no podrían garantizar altas velocidades a muchos clientes. Según TeleGeography, el 2008 se utilizó menos de un tercio de la capacidad de los principales enlaces submarinos. El precio de estos es tan alto que algunos proveedores nacionales han dicho que tendrían que cobrar casi 1.000 dólares mensuales para garantizar una conexión internacional de 10 Mbps a todos sus clientes.

En comparación, las conexiones nacionales son casi gratuitas para los proveedores. GTD, por ejemplo, ofrece conexiones nacionales de 100 Mbps por unos 350 dólares mensuales (lo que podemos traducir como 3.5 dólares por megabit). Telefónica se dio cuenta que podía aumentar su cartera de clientes al regalar la conexión nacional y cobrar por el uso internacional, donde realmente está su costo de conectividad.

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Vint Cerf en FayerWayer

Invitados por Google a su Press Summit en São Paulo, tuvimos la oportunidad de escuchar y sentarnos a conversar con Vint Cerf, la persona más comunmente llamada el “padre de internet” debido a haber liderado este proyecto en 1972. Su visión del estado actual de los medios, del futuro de internet y del copyright lo transcribimos extensamente en FayerWayer. Vale tanto la pena escuchar a este gran inventor hablar sobre todo lo que estamos observando, que comparto con ustedes este artículo: Vint Cerf en el Google Press Summit en São Paulo.

Cambiando el mundo desde Chile

logomark_multicolorJunto a mi socio y amigo Francisco Sandoval, después de un largo y exigente proceso, hemos sido seleccionados por nuestra empresa Betazeta como Emprendedores Globales Endeavor 2009. Menos del 2% de las postulaciones obtienen este reconocimiento, lo que nos llena de orgullo y agradecimiento al formar parte de la red más importante del mundo fomentando el emprendimiento. Esta columna habla sobre el emprendimiento en países en vías de desarrollo.

Estados Unidos, la tierra de las oportunidades. Cuna del “Sueño Americano”. Ese sueño que promete la posibilidad de que cualquier persona pueda lograr gran prosperidad sólo gracias a sus méritos personales y no debido a la fortuna familiar o conexiones políticas.

Sin embargo no cualquiera logra el sueño americano. Para empezar se requieren habilidades y ambición. Pasión por lograr grandes cosas, disposición a trabajar duro y fuerza para sobrellevar la adversidad. Ser un emprendedor.

Pero también se requiere de apoyo.

La historia de Steve Jobs es conocida y fascinante, el hijo adoptado de una familia de clase media que abandona la universidad para perseguir su sueño y hoy es un personaje histórico que está constantemente reinventando múltiples industrias. Gran prosperidad en base a méritos personales.

Pero pocos conocen a Mike Markkula, el primer inversionista de Apple. En 1977 Mike había escuchado de estos dos socios que fabricaban computadores personales en un garage y luego de visitarlos y darse cuenta del potencial que tenían, los ayudo a incorporar la sociedad como una empresa real. Markkula trajo consigo, aparte de capital financiero, su experiencia ejecutiva y su red de contactos. El propio Steve Wozniak, co-fundador de Apple, ha dicho que Markkula fue más crucial en el éxito de la empresa que los propios fundadores.

Sin alguien como Markkula, quizás Jobs nunca hubiese podido lograr su potencial. Personas como Mike Markkula son conocidos como inversionistas en “capital de riesgo”. Ellos son el combustible del sueño americano. Personas que toman su capital personal, también acumulado en base a méritos y lo usan para ayudar a otros a empezar, con el potencial de salir todos beneficiados.

Sólo durante 2007 inversionistas ángeles y de riesgo invirtieron US$55 mil millones en casi 60.000 empresas en EE.UU.. Es por esto que el 80% de las empresas norteamericanas tienen menos de 30 años, gracias a la existencia de este ecosistema que apoya e incentiva el emprendimiento.

Sin embargo, aunque esto es muy común en EE.UU. no lo es en los mercados emergentes, como América Latina. Aquí los inversionistas buscan empresas consolidadas, el capital de riesgo no existe y los “inversionistas ángeles” más parecen buitres.

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El día que el papel se haga pantalla

papel-digital-philipsMucho se ha hablado de la convergencia de los medios. Que vamos a escuchar radio en el televisor o vamos a ver televisión en el computador. Pero aunque tu computador no tiene antena de TV y el televisor no sintoniza FM, hoy no cabe duda que todo se juntará en un mismo lugar. Ese lugar será una pantalla. Tendrá diferentes formas, dimensiones o texturas, dependiendo del uso requerido, pero será una pantalla. Un soporte para un mismo medio que conducirá todo el contenido. Ya hemos hablado que todo el contenido será digital y que el único medio que transporte todo será internet. Ahora sabemos que el despliegue de todo contenido, siempre será en una pantalla.

Primero, partamos por olvidar lo que consideramos tradicionalmente como una pantalla. Olvida ese foco de luz, muchas veces incomodo de observar por largos periodos de tiempo. Ese enemigo del texto.

Ahora, piensa en el papel como una pantalla. Estamos acostumbrados a pensar en el papel como una hoja elaborada de celulosa proveniente de un árbol. Sin embargo hay un gran grupo de empresas, que van desde Fujitsu a Philips, pasando por Siemens y Xerox, que llevan más de 10 años investigando y desarrollando pantallas tan flexibles, legibles y prácticas como el papel. Algunas están más cerca de su objetivo que otras, pero todas avanzan a un ritmo acelerado hacia su meta:

Una pantalla que puedas doblar y meter en tu bolsillo. Que puedas leer a pleno sol como el mejor libro — y con la misma textura. Que no consuma energía mientras lo estás leyendo o llevas bajo el brazo. Pero que pueda reproducir videos con la misma facilidad que despliega texto.

Pero también tendremos pantallas como las que acostumbramos hoy. Una película siempre se disfrutará mejor sobre una gran pantalla que podamos observar a distancia sentados cómodamente, que sobre un papel digital en nuestras manos. Una página web siempre será más fácil de usar en una pantalla de tamaño intermedio con teclado y mouse, que sentado a distancia desde un sofá. Para cada uso o preferencia personal, habrá una pantalla que mejor se adapte. Incluso tenemos necesidad de dispositivos especiales, que podamos llevar con nosotros todo el tiempo para comunicarnos desde cualquier punto, que a su vez requiere su propio formato de pantalla, como el celular.

Pero sea en la pantalla del televisor, la pantalla del computador, la pantalla del celular o el papel como pantalla, el contenido digital entregado por internet podrá ser consumido en cualquiera de ellos. Podrás leer el periódico del domingo en tu televisor, aunque muchos preferirán hacerlo en papel digital mientras toman desayuno en la terraza.

Muchas de las pantallas están listas para recibir el contenido, muchos de los usuarios ya están consumiendo cada vez más contenido sólo por pantallas, pero son muchos de los generadores tradicionales de ese mismo contenido los que no están listos para esta revolución.

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¿Crisis? No en internet

Cuando fuimos el año pasado a presentar Betazeta por primera vez a un foro de inversión en Santiago, con la intención de levantar capital para la naciente empresa, nos fue mal. Después de un largo y exigente proceso de selección, se le dio la oportunidad a cuatro emprendimientos para que presentaran su oferta de inversión frente a un gran grupo de importantes inversionistas. Nosotros fuimos el único proyecto internet que superó exitosamente todas las etapas y llegó hasta el final del proceso. ¿El resultado? Prácticamente se rieron en nuestras caras. Nos dijeron que internet estaba teniendo una segunda burbuja, que era imposible hacer un proyecto web rentable desde esta esquina del mundo. Los otros proyectos, de industrias tradicionales como la agricultura y medicina, a diferencia de nosotros, fueron recibidos con mucho interés.

En parte, no los culpo. Efectivamente estaban volviendo a escucharse historias de transacciones multimillonarias por proyectos “virtuales”. Para el inversionista tradicional que esta acostumbrado a ver representados físicamente sus activos, los bits y bytes parecían un truco de espejos. Aparte, la burbuja de las puntocom a principios de siglo marcó un precedente y estigmatizó a la web por su virtualidad.

Hoy, en medio de una de las crisis financieras más dramáticas que cualquier economista haya visto en su vida, internet está demostrando su solidez. Mientras los titulares están plagados de despidos masivos y cifras récord de desempleo, nosotros estamos creando más empleos y creciendo más rápido que antes de la crisis.

La publicidad es el principal sustento de los proyectos web debido a la audiencia masiva que son capaces de atraer. Los medios informan de disminuidas proyecciones de inversión publicitaria para este año, excepto en internet. En reunión con una multinacional, nos informaron que el presupuesto publicitario para uno de sus productos de consumo masivo había sido disminuido drásticamente, por eso mismo habían decidido invertir todos sus esfuerzos en publicidad web. Estamos viendo un fenómeno de sustitución.

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Cómo comprar un auto por internet

Hoy me compré mi primer auto.

Los autos siempre me han fascinado, pero nunca pude justificar tener uno. Vivo en la comuna que trabajo, de hecho a pocas cuadras. Para moverme por la ciudad he andado siempre en una motoneta, y aunque digan que Santiago es peligroso para las motos, mi experiencia me ha demostrado todo lo contrario.

A mi parecer, no hay mejor método de transporte para moverse por la ciudad que una moto. No existen los tacos, siempre encuentras estacionamiento, no hay manera más romántica para andar con la novia y andas un mes para todas partes por menos de $15.000 (US$25) en gasolina. Hasta que llega la noche y el invierno. Ahí te acuerdas de los autos. Pero son demasiado caros para tenerlo sólo para las noches y los fines de semana. Aparte que cuando andas en moto te sorprende la cantidad de autos con sólo una persona dentro y ocupando el espacio de varias motos — y no quieres ser uno más.

Pero llega un momento en que te decides justificarlo. Llega el momento de ahorrar o endeudarse.

Personalmente y a raíz de todo lo que dije antes, buscaba algo específico: Un auto pequeño por fuera, pero grande por dentro, que se estacione fácil y gaste poca bencina, que sea práctico y requiera poca mantención. Entonces empieza la búsqueda de los candidatos — por Google, obviamente.

Ya que me quiero comprar un auto en Chile, parto por ingresar a las páginas chilenas de diferentes fabricantes de autos a ver sus modelos, especificaciones y precios. Primera sorpresa, la gran mayoría tiene poca y nada de información. Por suerte casi todos tienen los precios, pero es difícil encontrar más de cuatro fotos y con suerte a tamaño de estampilla. Sin contar la triste selección de “colores” de los autos: Blanco, plata, gris, grafito y negro. Una escala de grises. Muchas veces las especificaciones no están actualizadas, y muestran la información de un modelo más antiguo. Luego empiezas a descubrir que aparte de la página del fabricante, muchas concesionarias tienen sus propias páginas, pero no te va mucho mejor.

Decides ir a buscar sitios web con más y mejor información. Ingresas a los sitios de los fabricantes en Estados Unidos o Japón (yo me quería comprar un auto japonés). No puedes creer la cantidad de información, incluyendo la posibilidad de configurar el auto a tu gusto. Pero los modelos varían por región — el auto que compré tenía un alucinante techo de vidrio en su versión para Japón y una horrible nariz gigante en Estados Unidos.

Así que decides buscar más cerca. Primero fui a revisar las páginas de fabricantes en Argentina. Felizmente me encontré con sitios más completos de información, con prácticamente los mismos modelos disponibles en Chile, aunque con una mejor oferta de colores. A medida que fui afinando mi búsqueda en un trío de candidatos, seguí buscando más información. Hasta que llegue a Brasil.

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Un medio para todo y para todos

Al principio, sólo teníamos los gestos y la voz. Hoy nos comunicamos, informamos y entretenemos de tantas formas diferentes que Marshall McLuhan, acuñador del término “aldea global”, estaría gozando. Dijo muchas cosas sabias, pero hay una que me fascina especialmente: “Cada vez que llega un medio nuevo, el medio viejo se convierte en el contenido”. Que ganas que McLuhan hubiese podido ver lo que ha hecho internet, un medio que usa todos los medios viejos como contenido y que, más encima, hizo realidad la aldea global. Todo en una gran bola de hipermedios. Bueno, en realidad si lo vio, sólo que 25 años antes que sucediera.

Tal como dice McLuhan, las películas fueron el contenido de la televisión y las novelas, a su vez, fueron el contenido de las películas. Todos los medios nuevos se han alimentado de los antiguos. Pero hoy los medios digitales, y en especial la Web, han permitido que éstos se puedan mover en cualquier dirección, no sólo alimentándose del pasado. Ahora tenemos a la prensa haciendo radio, la radio haciendo televisión, y la televisión haciendo prensa. Tenemos a CNN escribiendo más que The New York Times, pero también tenemos a The New York Times haciendo mejores video podcasts que CNN.

La tecnología trajo un nuevo factor al juego, la interactividad. Uno de los primeros pasos hacia los hipermedios fue el control remoto. Le daba al espectador el poder para cambiar rápida y fácilmente a otro contenido. Era limitado y lineal, pero funcionaba. Eso aumentó la competencia, pero lamentablemente cuando tienes pocos canales, como en la limitada oferta de la televisión abierta, éstos terminan recurriendo a las emociones más populares para entretener a la masa: Sexo, acción y humor. Por suerte llegó la televisión por cable y satelital para mejorar la escasez de oferta, aumentando la cantidad de contenido cultural, informativo y de intereses especiales. Pero no fue suficiente.

El acceso a los medios aumentó y la audiencia se hizo más informada. Personas informadas tienen opinión. Y personas con opinión quieren expresarla, aunque sea de manera privada. Si el éxito de los medios viejos era hacer que los espectadores tuvieran un rol, ahora pueden tener el control, no sólo participando de los contenidos, si no que llegando incluso a ser los creadores de él. Si el control remoto era lineal y limitado, los hipervínculos son no secuenciales y virtualmente infinitos.

Cuando la Web llegó, inicialmente siguió la costumbre y utilizó a los medios viejos como contenido. El correo, la prensa, la televisión y la radio se hicieron digitales. Una nueva forma de entregar lo mismo de siempre. Pero en muchos casos este viejo contenido se entregaba de peor manera, la experiencia de ver televisión o escuchar radio por la Web era peor que hacerlo en un televisor o una radio. Pero eso no es culpa del medio, es culpa del dispositivo.

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