Money, Money!

Hace un par de semanas lei en la revista El Sábado de El Mercurio una columna de Maria Elena Wood que me parecio muy buena. Asi que le pedi si me la podia enviar para publicarla aqui. Sueño con conocer Isla de Pascua (solo he aterrizado ahi un par de veces por periodos de no más de una hora, donde todo lo que pude hacer fue tocar su tierra roja y oler su humedad). Toda la idea de la colonización siempre me ha sonado raro. Desde los Romanos, pasando por los españoles, hasta llegar a los estadounidenses. Si decidimos “hacer nuestra” la Isla de Pascua (como dice la Mane), al menos cuidemos lo que es y no fomentemos que se convierta en otra cosa. No sólo no hay que hacer un Casino, hay que potenciar un camino de turismo muy respetuoso con la Isla, para que puedan tener trabajo y prosperidad sus habitantes, pero sin destruirla.

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foto (cc) natmandu

Nota: Desde Abril 2005 he estado trabajando con la Maria Elena y Andrés Wood en la imagen y sitio web de su productora, Wood Producciones (el logo que ahi ven no lo hice yo, pero esta basado en uno mio).

Money, Money!

por Maria Elena Wood

Que el dinero o la ilusión de tenerlo tienen el poder de hacer bailar el mundo y a nosotros sus habitantes qué duda cabe. En uno de los lugares más aislados del planeta, en medio del Océano Pacífico, hay una isla – un triángulo volcánico – de apenas 164 kilómetros cuadrados cuyos 3 mil 800 habitantes hoy se dividen por un proyecto marcado por el signo pesos: el casino de Isla de Pascua.

Algunos se frotan las manos, imaginando cómo la futura sala de juegos traería prosperidad, desarrollo y una mayor calidad de vida. Otros, no saben cómo detener la llegada de Enjoy Rapa Nui, con sus 220 máquinas tragamonedas, tres ruletas, siete mesas de juegos de cartas, dos mesas de dados, 152 posiciones de bingo, argumentando que instalar un casino en un territorio designado como Patrimonio de la Humanidad atentaría contra el frágil equilibrio de uno de los lugares más bellos y misteriosos del planeta.

Lo sorprendente es que mientras esta discusión, cuyo resultado marcará el futuro de uno de nuestros tesoros culturales y turísticos más importantes ocupa la primera línea en los foros mundiales científicos, aquí casi no se habla el tema. Una vez más, los chilenos estamos pecando de abandono y desidia frente a un territorio y un pueblo – el Rapa Nui – que anexamos por decreto a Chile a fines del siglo 19.

Los beneficios que se asocian a la llegada del casino son la generación de nuevas fuentes de empleo (alrededor de 160), la construcción de un centro cultural y de eventos anexos y , lo más importante, que un 10% de las ganancias del casino irían a las arcas municipales, en una comuna que actualmente casi no tiene ingresos propios. Los optimistas, como el alcalde, proyectan un millón de dólares anuales. Otro tanto quedaría en el gobierno regional – Valparaíso – y el resto, para los inversionistas. Eso, siempre y cuando el casino genere las suficientes utilidades, lo cual algunos ponen en duda: cada año no son más de 45 mil los turistas que aterrizan en la isla y obviamente es un tipo de viajero cuya motivación para llegar hasta el ombligo del mundo no es justamente encerrarse en un casino.

O sea, para ser rentable Enjoy Rapa Nui probablemente tendría que movilizar masas de turistas que sí estuvieran interesados en los juegos de azar, siguiendo una práctica que es habitual en muchos casinos del mundo: a los reconocidos buenos jugadores se les envían pasajes gratis, invitándolos a jugar o se generan charters con el mismo fin.

A los detractores se les erizan los pelos, porque no sólo estaría en juego la protección de las áreas arqueológicas sino que el equilibrio ambiental y social de la isla. Un estudio encargado por CORFO dice que ésta tiene severos problemas de contaminación en sus napas de agua, en el manejo de basuras, en el deterioro de sitios arqueológicos y en la falta de un plan de ordenamiento territorial. Rapa Nui no está en condiciones de recibir más gente sin alterar gravemente su entorno. Hoy ya es asunto de preocupación el exceso de automóviles, que llegan a razón de una docena al mes y se están haciendo tan comunes en la isla como los caballos y los perros.

Que las cosas no pueden seguir como están y hay que diseñar un plan de desarrollo integral de Isla de Pascua es claro. La duda es si la solución pasa por hacer un casino o si más bien hay que buscar recursos alternativos. ¿Qué pasaría si cada turista tuviera que pagar 50 dólares por entrar a la isla? Cada año habría un ingreso de no menos de 2 millones de dólares. Hoy, lo único que uno paga por recorrer ese parque nacional son 5 mil pesos, que es la entrada que cobra CONAF y que pocos pagan. Ejemplos hay muchos, como Galápagos donde la cuota por turista es de 100 dólares.

Si se trata de tener money, money, la que efectivamente Isla de Pascua necesita para resolver muchos de sus problemas, incluidos algunos tan necesarios y básicos como tener un buen centro de salud, me parece que no puede haber solución más absurda que hacer un casino, que por muy bien planificado que esté se convertiría de muy lejos, en la mayor empresa de la isla, con lo cual su impacto sobre la sociedad y economía isleña, estructurada en pequeñas empresas y microempresas, sería como la llegada de un huracán. Rapa Nui en un territorio y una sociedad cuyo valor es excepcional y universal y nuestra responsabilidad es proteger y resguardar esa joya que hace casi 120 años decidimos hacer chilena.

(Saludos desde la Décima Región.)

3 thoughts on “Money, Money!”

  1. si te llegas a bajar por más de esa hora talvez no quieras volver más, yo estube allá hace un par de años y no queria volver nunca más al conti,

    es chile pero no es chile, es precioso el clima, la gente, los cerros, los monumentos, todo.

    de verdad cuando puedas anda de vacaciones, no por mas de una semana, como es chico se recorre en tres días.

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