Cómo comprar un auto por internet

Hoy me compré mi primer auto.

Los autos siempre me han fascinado, pero nunca pude justificar tener uno. Vivo en la comuna que trabajo, de hecho a pocas cuadras. Para moverme por la ciudad he andado siempre en una motoneta, y aunque digan que Santiago es peligroso para las motos, mi experiencia me ha demostrado todo lo contrario.

A mi parecer, no hay mejor método de transporte para moverse por la ciudad que una moto. No existen los tacos, siempre encuentras estacionamiento, no hay manera más romántica para andar con la novia y andas un mes para todas partes por menos de $15.000 (US$25) en gasolina. Hasta que llega la noche y el invierno. Ahí te acuerdas de los autos. Pero son demasiado caros para tenerlo sólo para las noches y los fines de semana. Aparte que cuando andas en moto te sorprende la cantidad de autos con sólo una persona dentro y ocupando el espacio de varias motos — y no quieres ser uno más.

Pero llega un momento en que te decides justificarlo. Llega el momento de ahorrar o endeudarse.

Personalmente y a raíz de todo lo que dije antes, buscaba algo específico: Un auto pequeño por fuera, pero grande por dentro, que se estacione fácil y gaste poca bencina, que sea práctico y requiera poca mantención. Entonces empieza la búsqueda de los candidatos — por Google, obviamente.

Ya que me quiero comprar un auto en Chile, parto por ingresar a las páginas chilenas de diferentes fabricantes de autos a ver sus modelos, especificaciones y precios. Primera sorpresa, la gran mayoría tiene poca y nada de información. Por suerte casi todos tienen los precios, pero es difícil encontrar más de cuatro fotos y con suerte a tamaño de estampilla. Sin contar la triste selección de “colores” de los autos: Blanco, plata, gris, grafito y negro. Una escala de grises. Muchas veces las especificaciones no están actualizadas, y muestran la información de un modelo más antiguo. Luego empiezas a descubrir que aparte de la página del fabricante, muchas concesionarias tienen sus propias páginas, pero no te va mucho mejor.

Decides ir a buscar sitios web con más y mejor información. Ingresas a los sitios de los fabricantes en Estados Unidos o Japón (yo me quería comprar un auto japonés). No puedes creer la cantidad de información, incluyendo la posibilidad de configurar el auto a tu gusto. Pero los modelos varían por región — el auto que compré tenía un alucinante techo de vidrio en su versión para Japón y una horrible nariz gigante en Estados Unidos.

Así que decides buscar más cerca. Primero fui a revisar las páginas de fabricantes en Argentina. Felizmente me encontré con sitios más completos de información, con prácticamente los mismos modelos disponibles en Chile, aunque con una mejor oferta de colores. A medida que fui afinando mi búsqueda en un trío de candidatos, seguí buscando más información. Hasta que llegue a Brasil.

En general en Brasil me encontré con sitios de fabricantes automotrices muy buenos, pero hubo uno que realmente me sorprendió. El sitio del nuevo Honda Fit en Brasil.

Si obviamos el horrible hecho que tuviera música por defecto, el sitio era todo lo que necesitaba para tomar mi decisión. Cuantiosas galerías de fotos en alta resolución del exterior e interior del auto, videos, recorridos en 360° y exhaustivas tablas comparativas de especificaciones.

Pero aparte de la cantidad y calidad de la información sobre el auto, iban un par de pasos más lejos. No sólo me mostraban las impecables fotos de estudio del modelo, también presentaban, en la misma página, un despliegue en vivo de todas las fotos del auto disponibles en Flickr, subidas por los mismos usuarios. No sólo me mostraban videos realizados por la agencia de publicidad, también podías acceder a todos los videos de YouTube relacionados al vehículo, publicados por otros — muchos de ellos revisiones de medios especializados con lo positivo y negativo del auto. Incluso podías abrir todo esto desde tu teléfono móvil, con versión para celulares normales y otra avanzada para iPhone, para continuar obsesionando en esos momentos de ocio.

¿Sirve de algo todo el esfuerzo que puso Honda Brasil en el sitio del nuevo Fit? Dos semanas después de descubrir ese sitio, me compré ese auto.

Antes de siquiera ir al concesionario a hacer una prueba de manejo, realicé una ronda final por los blogs, foros y sitios de propietarios para leer sobre su experiencia con el auto. Buscando fallas comunes en los primeros años de propiedad, así como las cosas favoritas. Descubrir la traducción real de las frases publicitarias. Coordiné con el vendedor de una concesionaria por email, negociando los términos y fechas de entrega, todo por correo. Finalmente fui al local, di una vuelta de manejo, comprobé en el mundo real lo aprendido en la web, elegí el color en persona y firme los papeles ahí mismo. El auto ya me lo había vendido internet.

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