¿Crisis? No en internet

Cuando fuimos el año pasado a presentar Betazeta por primera vez a un foro de inversión en Santiago, con la intención de levantar capital para la naciente empresa, nos fue mal. Después de un largo y exigente proceso de selección, se le dio la oportunidad a cuatro emprendimientos para que presentaran su oferta de inversión frente a un gran grupo de importantes inversionistas. Nosotros fuimos el único proyecto internet que superó exitosamente todas las etapas y llegó hasta el final del proceso. ¿El resultado? Prácticamente se rieron en nuestras caras. Nos dijeron que internet estaba teniendo una segunda burbuja, que era imposible hacer un proyecto web rentable desde esta esquina del mundo. Los otros proyectos, de industrias tradicionales como la agricultura y medicina, a diferencia de nosotros, fueron recibidos con mucho interés.

En parte, no los culpo. Efectivamente estaban volviendo a escucharse historias de transacciones multimillonarias por proyectos “virtuales”. Para el inversionista tradicional que esta acostumbrado a ver representados físicamente sus activos, los bits y bytes parecían un truco de espejos. Aparte, la burbuja de las puntocom a principios de siglo marcó un precedente y estigmatizó a la web por su virtualidad.

Hoy, en medio de una de las crisis financieras más dramáticas que cualquier economista haya visto en su vida, internet está demostrando su solidez. Mientras los titulares están plagados de despidos masivos y cifras récord de desempleo, nosotros estamos creando más empleos y creciendo más rápido que antes de la crisis.

La publicidad es el principal sustento de los proyectos web debido a la audiencia masiva que son capaces de atraer. Los medios informan de disminuidas proyecciones de inversión publicitaria para este año, excepto en internet. En reunión con una multinacional, nos informaron que el presupuesto publicitario para uno de sus productos de consumo masivo había sido disminuido drásticamente, por eso mismo habían decidido invertir todos sus esfuerzos en publicidad web. Estamos viendo un fenómeno de sustitución.

Las razones son varias. Efectivamente el consumo durante la crisis se ve disminuido, pero vemos que los cines, por ejemplo, reportan cifras récord de asistencia. Al fin y al cabo, aunque las entradas al cine no son baratas, sigue siendo una salida de menor precio y alta satisfacción comparada con ir a un restaurante. También vemos reportes de consumidores en Estados Unidos que, enfrentados a la decisión de abaratar costos, deciden cortar su suscripción a la televisión pagada antes que cortar su conexión de banda ancha. Nuevamente, tener acceso a los miles de millones de sitios de internet agrega más valor a un precio razonable que los cientos de canales de televisión. Incluso el último informe de los hábitos de consumo de medios de los chilenos, muestra un incremento en las horas dedicadas a navegar por internet y una disminución en las horas dedicadas a ver televisión. Nosotros lo vemos reflejado en nuestras estadísticas de tráfico, que continúan creciendo a pesar de la crisis.

Pero quizás la principal razón por la cual los avisadores están sustituyendo su inversión en medios tradicionales por internet, es la efectividad. Si el éxito de una campaña publicitaria esta medida en el retorno de la inversión, internet entrega herramientas para hacer mediciones con un nivel de detalle y seguimiento inexistente en otros medios. Si la efectividad es traducida al hecho de no desperdiciar ningún peso en presentar tu aviso a una persona que no sea un potencial cliente, en internet puedes dirigir tu campaña exclusivamente al grupo objetivo interesado en tu oferta. Un fenómeno que se traduce en mayor satisfacción tanto para el avisador como para el consumidor.

Al final internet esta demostrando que no sólo es mucho más real de lo que piensan los incrédulos, si no que tiene más potencial que muchos negocios tradicionales. El 2009 promete ser un gran año para internet, incluso desde esta esquina del mundo.

Esta columna fue publicada en la edición de Marzo 2009 de la revista Poder & Negocios.

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