Este titular es falso

En 20 años el acceso y distribución de información pasó desde ser exclusiva de unos pocos, a libremente disponible para cualquier ser humano, hasta hoy no saber si lo que estás leyendo es real.

Entre el 8 de diciembre de 1962 y el 31 de marzo de 1963 no circularon periódicos en Nueva York debido a una huelga en que los trabajadores protestaban, entre otras cosas, por las imprentas automatizadas. Esta foto de Jacob Harris es del día en que volvieron a circular las noticias y las personas pudieron acceder nuevamente a informarse, después de 114 días sin diarios.

Hoy más de 4.000 millones de seres humanos nos conectamos a internet todos los días para trabajar, aprender, comunicarnos o simplemente ver videos tiernos de gatitos. Pero hace 20 años apenas un 3% del planeta usábamos este revolucionario invento.

Nadie sentía perderse de algo relevante por no conectarse a internet y lo que ahí sucedía no causaba mayor impacto en el funcionamiento diario del planeta, eso era ámbito exclusivo de los medios tradicionales, quienes tenían control absoluto (no siempre sincero) del flujo de información.

Wikipedia no era más que una buena idea sin nombre y Google había sido recién introducido (pero todos todavía preferíamos AltaVista). Los celulares estaban dando los primeros indicadores que no eran un producto de lujo, aunque sólo sirvieran para hablar por teléfono y su máxima innovación era el juego de la culebrita.

Pero con una velocidad que nadie hubiese podido predecir, los celulares llegaron a manos de casi todos en el planeta, capaces de tomar fotos y conectarse a internet, reemplazando lo que antes sólo podías hacer con el PC. Pocos millones se convirtieron rápidamente en miles de millones explorando la tierra prometida del ciberespacio.

La naturaleza abierta de internet permitía que cualquiera que tuviera la intención pudiera tener presencia en la red de redes, nada de burocracia, notarios, timbres o permisos gubernamentales. Si tenías algo interesante que decir, podías crear tu propia página y encontrar tu audiencia.

Hace una década muchos empezaron a hablar de la Web 2.0, un término impreciso pero popular que permitía explicar que no había que usar la internet de la misma forma en que usábamos los medios tradicionales, dónde las personas éramos simplemente consumidores de información.

Esta “supercarretera de la información” permitía algo nunca antes visto: Ahora la información fluía en ambas direcciones, todos pasamos de ser espectadores a creadores de información (algo que en realidad era cierto desde la “Web 1.0”).

Para los individuos de este planeta fue un poder que nunca había existido, y quienes históricamente habían controlado el poder — gobiernos y corporaciones — ahora estaban amenazados. El “periodismo ciudadano” permitía que cualquiera pudiera compartir su opinión, denunciar irregularidades y visibilizar lo invisible.

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Inteligencia Colectiva

Por qué es imposible competir con la colaboración.

Durante los últimos 30 a 40 años — dependiendo a quién le preguntes — el mundo ha llegado al acuerdo implícito que la competencia, más o menos libre, es lo que trae progreso para la sociedad.

Que la competencia promovería la innovación, el crecimiento económico y, quizás más importante que todo lo anterior, beneficiaría al ciudadano fomentando productos y servicios cada vez mejores y más accesibles.

Sin embargo hoy se ha hecho evidente que la respuesta no estaba en promover la competencia, si no en su antónimo directo: La colaboración.

Mucho se ha escrito acerca de la economía colaborativa, sobre empresas como Uber, Airbnb, Facebook o Alibaba. Ellos no son dueños de ningún auto, alojamiento, contenido o producto que ofrecen. Sólo existen como servicios para conectar personas o empresas en base a sus necesidades. Cualquiera puede tener el rol de proveedor o consumidor en esas plataformas y ellas se benefician facilitando la colaboración.

Revisa el video de mi charla en TEDx Santiago sobre la Inteligencia Colectiva: Por qué debes compartir tu idea con todo el mundo.

Pero aunque esto pareciera ser algo relativamente reciente, otro fenómeno colaborativo ha estado beneficiando nuestras vidas durante décadas sin mucho protagonismo, pero con mayor impacto que cualquiera de las empresas antes mencionadas. Algunos lo describimos como la inteligencia colectiva. Continue reading “Inteligencia Colectiva”